De mínimos y esencias

El minimalismo existencial podría ser  llamado esencialismo, tanto porque trata del espíritu o  realidad última de la experiencia vital, como porque es una fragancia inefable que acompaña al ser que lo acoge, como  porque despoja al mundo de lo contingente y lo accidental en busca de un meollo las más de las veces inalcanzable.  Es un afán sin fin que busca reducir la insoportable complejidad del mundo interno y externo a su mínima expresión. Pocas veces esta reducción es lograda y cuando uno cree haberla alcanzado, siquiera tocado,   te explota  en las manos en mil pedazos, como si la realidad maniatada por la síntesis se rebelara ante el intento y te mostrara dolorosamente lo estúpido e inútil de la mortaja.

Sensei Mínimus

Deja un comentario