En la primera misión del curso de perseverancia esta semana bastaba con pasar dos minutos delante del plato de comida sin probar un bocado. Idealmente, teníamos que hacerlo toda la semana todas las comidas. Pero en esta primera semana el criterio de mínimos era hacerlo una sola vez.
Pasos diminutos, gradualidad, principio del kaizen. Las cosas grandes tienen pequeños principios.
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Voy a ser machacón con los mismos conceptos una y otra vez durante esta reencarnación.
Voy a ser machacón porque los fundamentos son importantes y no podemos erigir un edificio sin haber construido unos sólidos fundamentos.
Voy a ser machacón porque en el espíritu de los tiempos el esfuerzo, la autonegación y el sacrificio no tienen buena prensa.
Voy a ser machacón porque ante la gris fuerza de voluntad se oponen adversarios imponentes que le quieren quitar protagonismo: motivación, pasión, suerte, talento.
Voy a ser machacón porque vamos a ser humildes.
Voy a ser machacón porque creo que no puedo repetir demasiadas veces la necesidad de la gradualidad, el esfuerzo y el avanzar un poco cada día.
Voy a ser machacón porque este curso de perseverancia es un entrenamiento.
Voy a ser machacón porque quiero que tengamos éxito.
Voy a ser machacón porque quiero que llegue el mensaje alto y claro.
Voy a ser machacón porque son pocas cosas las que tenemos que aprender, pero esas pocas cosas son muy difíciles.
Voy a ser machacón porque tenemos que repetir una y otra vez las escalas.
Voy a ser machacón porque quiero os canséis de leer estas líneas y tengáis que esforzaros en seguir leyendo.
Voy a ser machacón porque quiero que se grabe a sangre, sudor y fuego en mi mente y en la vuestra que esto es un entrenamiento.
Voy a ser machacón porque al final del 2014 cuando acabéis los tres cursos de atención plena, autorregulación y perseverancia, y ejercicio físico del libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida no os va a conocer ni la madre que os parió.