Octava semana: sé consciente de los impulsos

Cada vez que sientas un deseo o impulso de hacer algo, como por ejemplo rascarte un picor, tomar una chocolatina, comprar una prenda de ropa, tomarte un descanso, etc., haz una nota mental de ello y ponle nombre: “impulso de rascarme”, “impulso de tomar una  chocolatina más”, “impulso de salir corriendo cuando tengo que hablar en público”,  impulso de replicar a un dato erróneo que alguien me acaba de dar”, etc. Después de la nota mental, puedes satisfacer el impulso si así lo deseas.

Pequeños y dulces placeres ¿Pecados?

El disparador es el impulso o deseo urgente de hacer algo o de dejar de hacerlo. Observarás que a lo largo del día hay innumerables impulsos. Te darás cuenta de hasta qué punto nuestra vida mental está colonizada por  deseos más o menos efímeros.

Como reto adicional, podrías llevar la cuenta o imponerte una cuota  diaria de impulsos o urgencias detectados. Por ejemplo, «voy a detectar 25 impulsos». Podrías dibujar un palote por cada impulso y agruparlos en grupos de cinco, como si fueras  un preso contando los días que lleva encerrado.

Siendo más consciente de los impulsos también te haces menos dependiente o esclavo de ellos. El instante de conciencia del impulso permite enfríarlo y proporciona un espacio mental para reconsiderar si hay que satisfacerlo. Muchas veces te das cuenta que la mera conciencia del impulso hace que te sientas menos propenso a satisfacerlo inmediatamente. El beneficio más importante de esta práctica es que te volverás menos reactivo.

En el entrenamiento del segundo hábito en el segundo trimestre de 2014 veremos cómo esta conciencia ampliada de impulsos y deseos será una gran ayuda para favorecer la autorregulación.