Tengo un problema de baja autoestima; lo que es ridículo considerando lo maravilloso que soy.
–Homo Minimus
Vivimos en una cultura en el que sentirse bien, especialmente con uno mismo, es un valor muy apreciado. Valores y conceptos tradicionales como esfuerzo, vergüenza, culpa, sacrificio o dolor virtuoso no tienen ya mucho lugar en el espíritu de los tiempos.
La autoestima es como el banderín de enganche de esta filosofía popular que considera que la misión en la vida es sentirse bien con uno mismo la mayor parte del tiempo, en detrimento de otros valores u otras metas. No es que sobre el papel no se tengan en cuenta otras metas o que no sean importantes en la jerarquía de valores; sino que el «sentirse bien» toma un lugar inusitado y prioritario.
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Se considera que es la condición de posibilidad de la felicidad y sobre todo que es necesario sentirse bien con uno mismo para poder moverse por la vida, trabajar, relacionarse saludablemente, esforzarse, actuar determinadamente, acometer proyectos, ser productivo y cualquier otra acción o causa valiosa.
Mi tesis es que la autoestima, aunque deseable (a nadie le amarga un dulce), no debe ser nunca el foco de nuestra atención; no es ni mucho menos importante para lograr cosas valiosas en la vida ni siquiera para llevar una vida razonablemente feliz o digna de vivirse. Lo diré de manera tajante:
Nos iría mejor si sacáramos la preocupación por la autoestima de nuestra vida y de la ecuación de nuestros problemas.
3 razones contra la búsqueda de la autoestima
Hay una multitud de razones para esta idea tan a contracorriente y que deberíais considerar. Hoy aportaré las tres principales:
- La preocupación por la autoestima es ombliguista. Pone el foco en las emociones y en sentirse bien con uno mismo en vez de poner el foco en las personas, el entorno y el efecto de nuestras acciones sobre el mundo. A la mayoría de la gente con baja autoestima le iría mejor si se mirara menos el ombligo y no dedicara tanto tiempo a analizar los matices infinitos de sus hierbas emocionales. En vez de lacerarse y lacerar a los que les escuchan con lo mucho que sufren o la poca confianza que tienen, se harían un favor si se dedicaran a crear algo real y tangible en su vida. La alta autoestima también pueder ser negativa: hay estudios sobre población joven universitaria en las últimas décadas que muestran una correlación entre el aumento de la autoestima y el narcisismo. —– —-
- En toda la literatura de la autoestima subyace una orientación reactiva hacia el mundo; esto es, me siento mal, y tengo que hacer algo por remediarlo; he de reaccionar cambiando lo que siento porque si no dejo de sentir lo que estoy sintiendo no podré soportarlo, no podré hacer nada, no podré ni siquiera empezar a hacer algo. Paradójicamente, ese intentar cambiar lo que sentimos, exacerba la emoción y el problema. En Campo de batalla de tu mente vimos una mejor opción y actitud vital ante las partes «negativas» del mundo interior. jkkjdfdfkdfkddfkdf ddfdffd kfdfdfdfdfdff-–. — —
- Existe el peligro de que te conviertas en un yonki de la autoayuda y el «crecimiento personal«. Buscarás cualquier fórmula o método que te haga sentir, aunque sea temporalmente, menos miserable o insatisfecho contigo mismo. En vez de orientarte a la acción, a hacer cosas reales en el mundo real y con personas reales, deambularás por los cursos de crecimiento personal buscando el consejo de gurús, maestros, terapeutas o expertos que prometan resolver o disolver esas emociones tan poco atractivas. Te aconsejerán analizar hasta el último episodio biográfico en busca de la relación o acontecimiento traumático que trastornó tu identidad y minó tu amor propio, que bucees en tus recuerdos, que revuelvas en tus heces emocionales en el inodoro de tu subconsciente. Buscarás entre los libros y los expertos como quien busca el santo grial en una tienda de chinos de todo a 1 euro. –
Comprende: la solución NO LLEGARÁ hurgando en tu psique. Cuanto antes aceptes esta verdad antes podrás dejar de poner tu vida a la espera y antes comenzarás a hacer algo. Lo que sea. Tú sabrás qué. Pero algo en el mundo externo, no en la habitación cerrada con olor a enfermo de la mente de un adicto a la autoestima.
Conclusión
La autoestima es sentirse bien con uno mismo sin tener en consideración los hechos
–Anónimo
En resumen, la búsqueda de la autoestima, interpretada como confianza en uno mismo, sentirse bien con uno mismo, o tener un sentido de la identidad correcto conduce a una orientación reactiva en la vida, en vez de creativa; pone el foco desmesuradamente en el propio ombligo y no en las personas, el mundo externo o sus acontecimientos; te sumerge en un ciclo sin fin de persecución de fórmulas mágicas, y hace que tu esfuerzo se dilapide en la búsqueda de la X universal que resolverá todas tus ecuaciones vitales.
Si no consigues lo que quieres, es porque no tienes las competencias necesarias o recursos para ello; toda la autoestima del mundo no va a cambiar esta situación; vive con ello, acéptalo y decide si vas a hacer algo al respecto.
Un pequeño éxito o un pequeño esfuerzo hacen más por tu confianza y auto-valoración que todos los cursos de autoestima del mundo.
Si las cosas van a cambiar y tú sentirte algo mejor, será porque tu acción personal cambie el mundo a tu alrededor y con ello tú cambies un poco. Y ni siquiera esto es seguro.
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