Resolver y disolver

 

El trabajo de la mente es resolver problemas, y si la pones delante de una situación —cualquier situación—, la verá como un problema que necesita solución; y hará lo que mejor que sabe hacer: pensar, anticipar, reflexionar, pre-ocuparse, buscar soluciones.

El talón de Aquiles de la mente es que trata todo como problemas, lo sean o no lo sean. No sabe hacer otra cosa.

Por ejemplo, trata las emociones negativas como si fueran problemas que hay que resolver. En este caso, el intento de resolución del aparente problema se convierte en un problema.

Pero hay otra opción: contemplar, observar sin querer resolver, dejar ir, dejar pasar, no querer que las cosas sean de otro modo, y dejar que las cosas se desplieguen según sus propios ritmos sin forzar a que sean de otra manera.

En vez de resolver la situación, la disuelves como un azucarillo en el vasto océano de la conciencia.