En este tercer y último artículo sobre la práctica deliberada, nuestro autor invitado, Atilox (lukott@hotmail.com), expone el concepto de ignición y conjetura sobre los mecanismos neurológicos que pueden estar tras el expertismo.
Ignición e indicios fundamentales
La práctica deliberada (PD) es dura, y mantenerla años hasta que de sus frutos máximos es difícil. ¿Qué motivación hay detrás para explicarla y sostenerla? Como dice Coyle, hay diversos mecanismos que activan ese hambre de triunfo. A esa pasión que lo arrastra todo le llama el autor: ignición.
Y a los datos que inducen dicha ignición les llama: indicios fundamentales. Un ejemplo sería el de las pérdidas parentales (página 115 de su libro Las claves del talento): de 573 sujetos eminentes en sus campos, se observó un alto porcentaje de huérfanos en la niñez y juventud. La señal percibida quizá fue: “no estás a salvo”. Evidentemente este hecho de por si no garantiza el triunfo, pues esta misma señal en otras personas puede ser debilitante. A continuación se citan otros estudios en deportistas. Los corredores más rápidos de atletismo ocupaban el puesto 3.2 en familias de 4.4 hijos. Nunca era el primogénito. La señal es similar: “estás en desventaja, persevera”.
Las señales fundamentales y la ignición también pueden provenir desde lo positivo. Es bien conocido como en un deporte la existencia de un gran jugador provoca que muchos otros sigan su estela, como ha pasado en España con el tenis a raíz de los Santana, Gimeno, Orantes. El mensaje podría ser: “Tu también podrías hacerlo. Ese es como tú”.
Es pertinente ahora un comentario muy importante. Para gente como Ericsson o Colvin lo que llamamos ignición –en términos simples, la pasión– ayuda en el sentido de que mantiene activa la PD durante mucho tiempo, y es la PD la que hace el trabajo de mejora de la habilidad.
No piensa así Coyle, que opina que es la unión de PD + Ignición la clave de la mejora, y cita un estudio sobre jóvenes estudiantes de violín (página 105 y siguientes de Las claves del talento): se clasificó a los niños en tres grupos en función de un test que medía su compromiso a corto, medio o largo plazo con el instrumento. Aquellos niños que se veían a sí mismos comprometidos a largo plazo, mejoraban más incluso con menos horas de práctica que los de los otros dos grupos. Cuando se juntaba la práctica intensa con el mayor nivel de compromiso a largo plazo, su rendimiento era ya explosivo.
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Mielinización
Merece la pena exponer la idea de Coyle sustentada en varios estudios científicos, de cuál es el mecanismo neurológico subyacente al aprendizaje. Hasta ahora se pensaba que la plasticidad cerebral era la causante de las diversas mejoras de rendimiento, simplemente por el establecimiento de nuevas conexiones neuronales.
Coyle propone otra explicación, basada en estudios científicos: cada vez que se estimula un circuito cerebral con la intensidad suficiente y repetidas veces, se recubren los axones que transmiten la señal de una capa de mielina. Esta sustancia, un fosfolípido, actúa como aislante del circuito, de modo similar a la funda de un cable de televisión. Al repetirse una y otra vez la activación del circuito, este queda más y más protegido y aislado eléctricamente. Ese mecanismo permite que la señal eléctrica pueda viajar a mucha mayor velocidad en nuestro cerebro, hasta por un factor 100. Es como una banda ancha para nuestra comunicación interneuronal.
Si las habilidades fueran heredables, se correría el riesgo de instalar circuitos cerebrales que podrían quedar desfasados en pocas generaciones. Por ejemplo, hoy en día ser un buen herrero no es tan importante como hace 500 años. Por lo tanto la naturaleza ha escogido un diseño más flexible como es el de la mielina, que es válido para cualquier tipo de destreza que se quiera mejorar. El autor pone como ejemplos que cerebros como el de Einstein tenían mucha materia blanca (mielina) o que los caballos nacen con los músculos ya mielinizados y por eso pueden andar desde el primer día. Pero también reconoce que esta hipótesis está en mantillas.
En mi opinión, una prueba más concluyente y que acabará llegando en pocos años, será no solo ver si un cerebro sobresaliente tiene más mielina, sino si dicha mielina se ha instalado en los circuitos específicos de la habilidad en que destaca, y a la vez encontrar que no hay tal abundancia en aquellas zonas correspondientes a otras habilidades donde dicho sujeto tiene un rendimiento normal. Probablemente se puedan analizar dichos fenómenos en tiempo real con las nuevas técnicas de neuroimagen.
No será tarea fácil puesto que el cerebro no funciona por módulos totalmente segmentados sino de modo mucho más global. Sin embargo hay habilidades muy correlacionadas con ciertas partes del cerebro. Por ejemplo, según un estudio del año 2000 los taxistas en Londres, que necesitan una gran memoria espacial para su acreditación (Londres está muy extendida y con pocos rascacielos) se les ha encontrado un tamaño de su hipocampo significativamente mayor que el promedio.
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Referencias
- The making of an expert, Anders Ericsson, Michael J. Prietula, and Edward T. Cokely. Artículo aparecido en la Harvard Business Review (pdf) . «New research shows that outstanding performance is the product of years of deliberate practice and coaching,not of any innate talent o skill»
- Las claves del talento. Dan Coyle.
- Talent is overrated. Hay versión en español. Geoff Colvin.
- What it takes to be great. Geoff Colvin. Artículo web. “[…] Research now shows that the lack of natural talent is irrelevant to great success. The secret? Painful and demanding practice and hard work. “
- Conviérteme en un genio . Documental de National Geographic con Susan Polgar. Serie de 5 videos en Youtube.