El reto más difícil es ser tú mismo en un mundo donde todos intentan hacer de ti alguien distinto.
—E.E. Cummings
Ahora que me lo he reconocido, quizá pueda empezar a vivir. No necesito impostar lo que no soy o lo que quiero ser o lo que quieren que sea. Soy libre para cometer cien errores sin pestañear y expandir mi ridículum vitae. Como soy un don nadie, nadie espera nada de mí, y si lo esperan, peor para ellos. Soy un don nadie, con ene minúscula. Ser nadie con minúscula te convierte en ligero y lo que es ligero y se toma a la ligera se eleva.

–Qué paz levantarse por la mañana y ser un don nadie que puede ir a cualquier parte. No soy irreemplazable ni indispensable, pero tampoco soy pieza de recambio cambiable. No hay nada que temer, ya no hay un yo ideal al que parecerse o al que rendir tributo o pleitesía. Soy invisible, nadie me reconoce o desconoce. Y si quiero dejar de ser invisible, ya sé cómo lograrlo. Nadie me espera al final de mis acciones. Si soy un don nadie, todos contentos.
nadie soy perfecto.