¿Puedes hacer varias cosas a la vez?

  • Si eres mujer, la respuesta será seguramente que sí.
  • Si eres alguien nacido en la era de internet, probablemente dirás que sí.
  • Si eres alguien pagado de sí mismo, un ser superior, también dirás que sí.

Bien, os lanzo un reto, mujeres, milennials, seres pagados de vosotros mismos.

Necesitas un cronómetro y un minuto sin distracciones.

Lo tienes. Bien.

Este test tiene tres partes. Completa una detrás de otra (no intentes las tres a la vez, el test no es ese).

I.

Toma el cronómetro y mide lo rápido que puedes decir los números del uno al diez y las letras de la A a la J.  Primero los números, luego las letras. Intenta decirlo lo más rápido posible y sin equivocarte. Si te equivocas, tienes que repetir la letra o número equivocado.

Apunta el resultado.

II.

Ahora vuelves  a tomar el cronómetro y vas a repetir los mismos números y letras pero en este orden: un número-una letra-un número-una letra… hasta llegar a 10-J. Es decir: 1-A-2-B… -10-J

Apunta el resultado.

III.

Compara resultados de la primera y segunda medición. Si tardaste más en la segunda medición, NO ERES MULTITAREA.

 

¿Por qué?

A pesar de ser el mismo trabajo (recitar diez números y diez letras) en el segundo caso pasamos de una tarea a otra sucesivamente varias veces y eso genera costes de cambio de tarea: tienes que guardar en la memoria el punto donde suspendes la primera tarea y recuperar de la memoria el punto de la segunda tarea donde lo dejaste en el cambio anterior.

Podrías hacer lo mismo en la mitad de tiempo simplemente haciendo primero una cosa y luego otra. Yo, por ejemplo, tardo menos de 4 segundos en recitar números y letras por separado, y más de 8 segundos en recitar los números y las letras intercaladamente.

En nuestra vida cotidiana, más que multitarea lo que practicamos es la atención parcial discontinua: es discontinua porque pasamos muy rápidamente de una tarea a otra y experimentamos la ilusión de estar en modo multitarea. Es parcial porque una parte de nuestros recursos mentales están en la tarea que momentáneamente hemos dejado en suspenso; por ejemplo, está demostrado que el mero hecho de la presencia de un teléfono móvil encima de una mesa (¡aunque nunca suene!) reduce la calidad y profundidad de las conversaciones y  la sensación subjetiva de significado e intimidad en las personas presentes.

Lo que habitualmente consideramos multitarea, como hablar y conducir,  solo es posible cuando alguna de las actividades es casi automática. Pero piensa qué haces cuando estás al volante y no sabes qué bifurcación tomar. Normalmente, dejas de hablar y te centras en la carretera;  tu acompañante es consciente de que necesitas todos tus recursos mentales y suele callarse hasta que has encontrado el camino.

Operacionaliza la atención completa

Cuando mantienes abierto el correo electrónico, dejas tu teléfono inteligente al alcance de la mano o de la oreja, o consultas facebook en medio del trabajo estás infligiéndote costes de cambio de tarea y reducción de la atención en la tarea en curso que  reduce dramáticamente tu productividad, además de aumentar tus niveles de estrés.

Sin necesidad de dejar facebook, el correo electrónico o tu teléfono inteligente, es mejor que no los uses en medio de otras tareas. Simplemente, decide a qué hora consultarás esos medios y cuánto tiempo les dedicarás. No salpiques tus jornada con ellos. Si quieres, sigue dedicándoles el mismo tiempo que ahora.

Así operacionalizo yo este consejo:

  1. Correo electrónico solo al final de la jornada (8pm).  Yo me lo puedo permitir, pero si tú no puedes dejar de consultarlo a lo largo del día, establece dos o tres o cuatro puntos de consulta y cíñete a ellos.
  2. No tengo teléfono inteligente (con esto evito muchas interrupciones y tentaciones tipo whatsapp), siempre me ha gustado ser más inteligente que mi teléfono y que los programadores de aplicaciones de esos teléfonos; aunque sí tengo un teléfono móvil vintage, para emitir y recibir llamadas y mensajes de texto,  lo mantengo en modo silencio y fuera del alcance de la vista.
  3. No tengo facebook ni twitter ni instagram ni tumblr. Muertos los perros se acabaron la rabia y otras enfermedades de transmisión digital. Aquí tienes 3(33) razones para dejar facebook Si no puedes renunciar a facebook, twitter u otras redes sociales,  decide en qué momentos del día y cuánto tiempo les dedicarás. Cíñete a los limites que te impongas.

Cómo acometer un proyecto

Tres requisitos.

Compromiso.

Asegúrate de que tienes un proyecto, no una línea más en la lista de la compra. Busca en tu  interior, no en google:

¿De verdad lo quieres? ¿Cuánto lo quieres? ¿Más que cualquier otro objetivo alternativo? ¿Seguirás motivado cuando ya no estés motivado o cuando la hierba del vecino resulte más verde o cuando surja la siguiente cosa brillante?

Si no respondes con completa seguridad y afirmativamente a todas las preguntas anteriores, olvida el proyecto. No es más que un deseo.

Por escrito

Ponlo por escrito.

No es necesario que la meta o el propósito del proyecto esté perfectamente definido, puede ser borroso, pero ha de ser lo suficientemente claro para que si haces algo sepas si te acercas o alejas. No está tampoco mal que formules una estrategia (con tres líneas bastan)  y te impongas una fecha límite para declararte triunfante o en bancarrota.  Luego da el primer paso.

Ponlo por escrito.

Ponlo por escrito.

Rendición de cuentas

El tercer requisito es imprescindible. Si no tienes alguien ante el que responder personalmente de caminar todos los días hacia tu proyecto, tus posibilidades se reducen a la mínima expresión. No confíes en ti, la carne es débil, tu mente es incluso más débil que tu cuerpo.  Si no tienes jefe que se enfade cuando no avanzas en el proyecto, cuéntale tu proyecto a alguien de confianza y pídele que lo revise contigo cada dos semanas.  Cuando fracases, cuando no avances, cuando abandones, el dolor de reconocerselo a otro ser humano te volverá más precavido a la hora de iniciar proyectos.