Memoria del futuro

Klara Atlasova nació en 1919. Durante la guerra se encontraba en Zvolen, Checoslovaquia. Fue deportada en un transporte desde Žilina, Trenčín, Eslovaquia (Checoslovaquia) a Auschwitz, Polonia, el 17/04/1942.

Klara fue asesinada en la Shoah (según esta fuente).

Este registro procede de la Base Central de Datos de las Víctimas de la Shoah en Yad Vashem.


Recordar a una persona desconocida asesinada en la Shoah, de la que apenas sabemos unas fechas y un lugar, es como restaurar una lápida antigua y erosionada, o, quizá, más precisamente, dar sepultura a quien nunca la tuvo: no recuperamos la voz, ni el rostro, ni la vida completa, pero al limpiar el nombre y las fechas devolvemos algo esencial: la prueba de que esa persona existió y de que su desaparición no fue anónima.

Ciertamente, la memoria es selectiva. Uno recuerda aquello relacionado con lo que cree, con lo que es o con lo que quiere ser. Tú puedes elegir qué memorias desempolvar o desenterrar.

Vivir sin historia es vivir un presente incomprendido e incomprensible. Vivir sin historia es vivir sin futuro.

Este shabbat me paro para recuperar el pasado y recordar mi futuro.

Confianza paciente

No puedes plantar una semilla, regar un poco e impacientarte porque no tienes una flor. No puedes decir: «¡crece, capullo, crece ya!».

Bueno, sí puedes, claro que puedes, pero no debes, ya me entiendes.

Por encima de todo, confía en la lenta obra de Dios.
Somos, naturalmente, impacientes en todo por alcanzar el final sin demora.
Quisiéramos saltarnos las etapas intermedias.
Nos impacienta estar en camino hacia algo desconocido, algo nuevo.

Y, sin embargo, es la ley de todo progreso
que se hace pasando por algunas etapas de inestabilidad,
y que puede tomar mucho tiempo.

Y así creo que es contigo;
tus ideas maduran gradualmente, déjalas crecer,
déjalas tomar forma, sin prisa indebida.
No intentes forzarlas,
como si pudieras ser hoy lo que el tiempo
(es decir, la gracia y las circunstancias actuando sobre tu propia buena voluntad)
hará de ti mañana.

Solo Dios podría decir qué será este nuevo espíritu
que se está formando gradualmente dentro de ti.
Dale a Nuestro Señor el beneficio de creer
que su mano te está guiando,
y acepta la ansiedad de sentirte
en suspenso e incompleto.


—Pierre Teilhard de Chardin

ChatGPT, el Aleph y la dulce melancolía del infinito

Prefiero ver a ChatGPT como una tecnología cultural de agregación y difusión de conocimiento disperso, no como un agente –ni mucho menos como un agente con conciencia.

Vi el Aleph desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra…

–Jorge Luis Borges, El Aleph


Para mí, ChatGPT y sistemas afines no son tan diferentes a una biblioteca bien surtida, de la que sabes que contiene tanto conocimiento que apenas se puede rozar la superficie, o en la que solo es posible adentrarse profundamente en un ámbito muy estrecho. Eso sí, es una biblioteca de fricción muy baja, donde puedes encontrar y combinar lo que quieras muy rápidamente.


La IA simplemente nos pone más en contacto con una realidad ya existente desde hace mucho tiempo: que el conocimiento humano es prácticamente infinito y que el de cualquier individuo, no importa lo que sepa, es siempre infinitesimal.

«El Aleph” de Borges cumple una función similar a la interpretada y transmitida por la mística judía. A través de él se revela una verdad desbordante y absoluta que, sin embargo, no deja al mismo tiempo de ocultarse para provocar la renovación constante del esfuerzo humano por acercarse a su presencia.

Camilo García-Giraldo, El «Aleph» de Jorge Luis Borges.

Por supuesto que lo que se puede conocer es todavía más infinito que lo que la humanidad conoce; es un transfinito de orden superior, por usar una analogía tomada de la teoría de conjuntos.

Me parece haber sido solo un niño jugando en la orilla del mar, divirtiéndose y buscando una piedra más lisa o una concha más bonita de lo normal, mientras el gran océano de la verdad yacía ante mis ojos con todo por descubrir

–Isaac Newton

Esto no puede sino generar vértigo cognitivo, casi existencial, unido a una sensación de melancolía por el no saber y el saber que nunca sabrás la mayor parte de lo que se sabe y se puede saber.

¿Cómo transmitir a otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?

–Jorge Luis Borges, El Aleph

Con la melancolía de constatar nuestra posición en el mundo –el equivalente a mirar por una estrecha rendija una habitación inmensa–, nos puede acompañar una mayor humildad epistémica, la consecuencia natural de contemplar, si no el infinito mismo, sí la posibilidad del infinito.

A pesar de haber descubierto que hay una puerta artificial hecha de redes neuronales que conduce por un pasillo a un conocimiento universal esencialmente inabarcable, es reconfortante reconocer nuestra aportación: esta quedará subsumida en el océano del saber, pero podrá ser desenterrada por otro ser humano más adelante o, más probablemente, convertirse en una humilde piedra de una catedral futura.

A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en un mar de necesidad; pero el mar sería menos si le faltara nuestra gota.

–Madre Teresa de Calcuta

Nuestras vidas cognitivas no se escurrirán para siempre por las grietas del tiempo. Sabemos que lo que aportemos estará disponible para las nuevas generaciones, si es que algún día lo necesitan o sienten curiosidad por algo de lo que hicimos. Cada uno de nosotros, con sus pequeños pasos, durante un fugaz fragmento del tiempo, será como el soldado desconocido del gran ejército de la humanidad, que camina en busca de un futuro mejor. A su vez, los que vengan después darán sus propios pasos aprovechando el pasado que ayudamos a construir.

No hace falta ser eterno. No es necesario vivir y morir en el espejo de la gloria póstuma.
Basta con poder ser útil alguna vez para alguien, aunque solo sea por un instante.

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amish

Conciencia de la finitud y cambio de rumbo vital

Escribía Montaigne, recogiendo el tema clásico del Memento Mori («Recuerda que vas a morir»), que debíamos vivir con una ventana mirando al cementerio.

La muerte, con su promesa segura de finitud, convierte el tiempo vivido en un bien escaso y eso, subjetivamente, convierte a la vida en algo más valioso. La cercanía a la muerte o la amenaza a la vida, un susto existencial, aumentan la perspectiva y también la intensidad derivada de la conciencia de nuestra vulnerabilidad.

El Dr. Johnson escribió: «Cuando un hombre sabe que va a ser ahorcado en quince días, concentra su mente maravillosamente.»


Es un lugar común decir que nuestras sociedades contemporáneas esconden la muerte y cualquier tema relacionado con la muerte, porque el enfrentamiento del hombre con su radical destino no es algo que venda o que pueda explotarse fácilmente desde el punto de vista comercial. Los cementerios alejados del centro de las ciudades, los tanatorios, los blancos y asépticos hospitales, las promesas transhumanistas de vida ilimitada, son todos exponentes de este intento de exorcizar la visión de la muerte.


En situaciones dramáticas a las que acabas sobreviviendo, se abre una ventana de oportunidad en la que puedes considerar tus decisiones vitales y el curso de tu vida para así re-priorizar tus acciones y sus metas.
Pero hay un gran peligro, que, pasado el susto, retomes los viejos modos de existir: cuando la espada de Damocles deja de pender sobre el cuello, o al menos pende a una mayor distancia, es muy fácil volver a la condición anterior, al modo habitual de hacer las cosas.
Por eso hemos de recordarnos continuamente nuestra finitud, pero no para enviar a todos nuestros jugadores, incluso al portero, a rematar al campo contrario, intentando remontar el partido en tiempo de descuento; es mejor aprovechar la oportunidad para recordar que el propósito en la vida, nuestra misión en la vida, tiene menos que ver con nuestra pequeña felicidad o pequeños deseos que con la manera en que nos relacionamos con el mundo y lo absoluto, con algo que va más allá de nosotros mismos: nuestra pequeña aportación a un fin más grande.
En términos de teoría de juegos filosófica, deberíamos pensar más en juegos infinitos: los que continuarán sin nosotros cuando no estemos.

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Abraza la lentitud

La brillantez se equipara con la rapidez; la sabiduría y el conocimiento, con la expresión rápida y el verbo fácil; el éxito, con la satisfacción instantánea; la profundidad, con la inmediatez en los resultados y la exuberancia. El héroe contemporáneo tiene un cerebro de liebre, pero su mente es de tortuga. Su espíritu está estancado y desencantado.

Pero si quieres llegar lejos, camina dolorosamente despacio.
No puedo insistir demasiado en esto. De hecho, si tuviera que dar un solo consejo a mis yoes pasados, esta regla sería la elegida: abraza la lentitud, practica la lentitud deliberada en todas aquellas actividades que importan y en todos tus empeños vitales.

La lentitud rayana en la pereza y la pachorra han de ser tu marca personal.

Aunque los aficionados vamos más rápido, los maestros llegan más lejos. El árbol de la paciencia tiene raíces amargas, pero sus frutos son dulces. Zamora no se hizo en una hora. Todo llega para el que sabe esperar.

Shabbat Shalom. Paz, calma y lentitud en este día. No hay un mejor lugar donde ir. Ya estás en casa. Saborea un destello de eternidad.

Ni un buen pensamiento sin una buena acción

Esta entrada me cae cómo un balde de agua fria y apoya totalmente mi pensamiento actualmente, muchas cosas en la cabeza y mucha inacción … Una de las cosas que haré sin duda es quitar de mi vida YouTube, en los últimos 4 meses he pasado 5 horas de mi vida ahí, viendo reels, videos largos, cortos, de juegos, de música, de arte, de ciencia, miles y miles de cosas que por si solos son interesantes, pero juntos, uno tras otro, son una pavada, una mierda, una bazofia.

Esta es mi acción, esto es lo que haré, adiós YouTube, por voluntad propia!!!.

–Anónimo en Date de baja de este blog

Shabbat Shalom

Día internacional de conmemoración en memoria de las víctimas del holocausto

El 27 de enero de 1945, Auschwitz-Birkenau, el mayor de los campos de concentración nazis, fue finalmente liberado. Sesenta años después, el 1 de noviembre de 2005, el 27 de enero fue elegido Día Internacional de conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El objetivo era preservar la memoria del Holocausto, renovar la determinación de prevenir futuros actos de genocidio e instar a cada persona a honrar la memoria de los seis millones de víctimas judías del Holocausto.

Credit: RZ__5656 | Rafal Zambrzycki / Sejm RP from Polska

Si quieres hacer tu pequeña aportación, puedes encender una vela virtual en memoria de una de las víctimas del holocausto en Illuminate.

Tener, hacer o ser

El Shabbat es un día de alegría, porque ese día el individuo es plenamente él mismo. Por ello el Talmud llama al Shabbat la anticipación del tiempo mesiánico, y al tiempo mesiánico el Shabbat interminable: el día en que la propiedad, el dinero y la aflicción y la tristeza no tienen cabida; un día en que es abolido el tiempo, y solo domina el ser puro espiritual. Su predecesor histórico, el shapatu babilónico, fue un día de tristeza y de temor. El domingo moderno es un día lleno de consumo y de huir de sí mismo.

Erich Fromm: Tener o ser.

Si tuviera que darme una obligación que debiera y además quisiera cumplir durante el resto de mi vida, sería esta: observa el Shabbat, hazlo sagrado.

Si tuviera que darte una obligación que debes pero no querrás cumplir la mayoría de las semanas, al menos al principio, sería esta: observa el Shabbat, hazlo sagrado.

Escribió Abraham Joshua Eschel que el shabbat es como echar un vistazo a la eternidad, y que el judaísmo es una religión más del tiempo que del espacio, que construye un santuario en el tiempo todas las semanas.

Nadie te impide dedicar veinticinco horas todas las semanas a lo que verdaderamente importa, ser y no hacer, a la verdadera libertad, a las relaciones personales cercanas, familia y amigos íntimos, el espíritu y lo divino.

Imagina que has llegado, que no tienes que ganarte el pan con el sudor de tu frente, tienes la eternidad contigo y para ti. Olvida las metas y los planes, ya has llegado, no hay nada que esperar ni que temer.

Cierto, hay muchas cosas que no puedes hacer en este día: treinta y nueve según el Talmud. Pero a estas alturas ya sabemos que libertad es libertad para elegir nuestras cadenas. La restricción es el pilar de la libertad, y nada mejor que la restricción autoimpuesta y además propuesta por una comunidad.

Shabbat shalom.

Encendido de velas

Son las 20:44. En solo cuatro minutos empieza el shabbat. Tengo montones de cosas que hacer; de hecho, me acabo de sentar delante del computador hace dos minutos.

Estoy tentado a trabajar dos o tres horas más. Después de todo, una golondrina no hace verano, por matar a un gato no te pueden llamar matagatos, hasta el mejor escribano echa un borrón.

No, mejor no. Ya me agitaré por todo lo que tengo que hacer el domingo.

 

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Deseo echar un vistazo a la eternidad.

Discutes con personas, no con palabras en una pantalla

 

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xkcd: internet argument

 

Los hombres somos seres diseñados por la evolución  para las distancias cortas y los contactos cara a cara con unas pocas personas generalmente conocidas.

La irrupción en las últimas décadas de las comunicaciones telemáticas ha modificado  dramáticamente el entorno de nuestras interacciones personales. Ahora podemos mantener comunicaciones sincrónicas bidireccionales a larga distancia con miles de personas, muchas de las cuales desconocemos y no conoceremos nunca en persona.

Los mecanismos habituales de realimentación en una conversación, el lenguaje no verbal (gestos, posturas, expresiones faciales de las emociones) y el lenguaje paraverbal (inflexiones de voz, ritmo, volumen, tono), desaparecen en las conversaciones en redes sociales, en el correo electrónico y los chats.

Por falta de estos mecanismos, perdemos la información que nos permitiría ponernos en el lugar de los otros, considerarlos como seres humanos y quizá suavizar nuestros mensajes.

La percibida falta de consecuencias, como la  potencial reacción física violenta del interlocutor y las expresiones emocionales de tristeza, disgusto o humillación ante nuestras palabras, hace que demos rienda suelta a nuestro afán de imponernos, la desconsideración  y a veces la violencia verbal.

Es mucho más fácil abandonar a tu pareja por whatsapp que tomando un café y mirándola a los ojos. Es mucho más fácil sentirse benefactor de la humanidad retuiteando una frase indignada que clama por la justicia social que ayudando a fregar los platos a tu madre. Es mucho más fácil denigrar y humillar a las víctimas del holocausto o del terrorismo escribiendo un comentario humorístico que informarse sobre la historia del nazismo y el comunismo.

Reaccionamos a las palabras cuando deberíamos reaccionar a las personas. Ten en  cuenta todo esto  este fin de semana cuando estés tentado a entrar en guerras incendiarias en la red.

¡Shabbat shalom!

 

Proyecto El perdido Arte de la Conversación:

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Lugares comunes

¿No tienes la sensación de escuchar una y otra vez las mismas frases hechas, lugares comunes y conversaciones enlatadas?

¿Alguna vez no te has dado dolorosamente cuenta de que has puesto el piloto automático en la conversación y te has sentido aburrido de ti mismo? (imagina el hastío del interlocutor)

La conciencia es el camino de la liberación (cliché budista, psicoanalítico y minimalista existencial).

Somos seres de rutinas. No pasa nada. Solo hay que tener cuidado de que a la  rutina no se le acabe cayendo la t (he repetido este chistecito hasta la extenuación en el blog)

Shabbat shalom, amigos.

 

Nadie triunfa sin fracasar antes

https://youtu.be/b-oQ-hT_7gI

Es hora de que aprendas a valorar lo importante

https://youtu.be/kBalT_2iCzs

 

Sal de tu zona de confort

https://youtu.be/7kgFjWDjuZ0