Robert Frank, economista de la vida cotidiana o «nanoeconomista«, se pregunta en el Economista naturalista por la razón de este comportamiento contraintuitivo:
¿Por qué los taxistas terminan la jornada más temprano en días de lluvia?
El razonamiento económico nos diría que en días de lluvia hay más demanda de taxis ya que mucha gente que haría trayectos cortos andando decide tomar un taxi, y por eso es más fácil que los taxistas que estén trabajando encuentren clientes y reduzcan su tiempo de espera. Es por ello que maximizarían su beneficio pasando más tiempo en la calle en días de lluvia y menos los días de no lluvia, ya que la productividad media de su trabajo en esos días es superior. Puestos a pasar largas jornadas de taxi, mejor hacerlo en los días más productivos en los que tienen que deambular menos por las calles buscando clientes.
Pero los resultados de estudios realizados dicen justo lo contrario: en días de lluvia los taxistas abandonan antes el trabajo, justo cuando podrían sacar un mayor rendimiento a sus horas. Esto apoya todavía más la percepción general de que es más difícil encontrar taxis en días de lluvia. No es sólo que hay más demanda, sino que además la oferta de taxis disminuye.
¿Cómo se explica esto?
La respuesta puede estar en que los taxistas no son seres maximizadores según el modelo económico neoclásico del homo economicus, y en vez de tomar decisiones globalmente, teniendo en cuenta un intervalo temporal extenso, lo hacen día a día, según una regla parecida a ésta: “Trabaja hasta que saques los X euros diarios (que necesitas para ganar los Y euros al mes que cubren tus gastos y te permiten obtener un beneficio de unos Z euros al mes)”. En esta regla no se tiene en cuenta que hay días más productivos que otros, y que sería más racional trabajar más en los días más productivos y menos en los menos productivos disminuyendo el tiempo total de trabajo.
Los seres humanos somos seres con recursos computacionales limitados que disponemos de información limitada y usamos atajos o reglas sencillas que nos orientan en la acción del día a día. Esas reglas suelen ser suficientemente buenas para la vida diaria y nos permiten decidir en un tiempo razonable con recursos mentales escasos y con información no perfecta, pero pueden no ser reglas óptimas, como en el caso de la regla que siguen los taxistas en días de lluvia.
