En este blog hemos hablado de muchos principios y conceptos del minimalismo existencial (Principio de Pareto o Regla 80/20, Principio del Kaizen, UPA’s, momentum, TMI…). Pero todo sistema teórico se suele encontrar con la dificultad de ponerlo en práctica. Tal como vimos en ‘El eslabón perdido entre la intención y la acción’ , hay un largo trecho entre la intención y la realidad de nuestro comportamiento.
Los rituales son una primera respuesta para vencer la dificultad de la puesta en práctica. Hemos hablado sobre su Naturaleza y hemos detallado los principios de su diseño.
Las reglas del minimalismo, como la de empezar el día sacando, la regla de las tres líneas del e-mail, la regla de los 30 segundos de elección del menú, etc. son altamente específicas y permiten generar una respuesta eficaz o eficiente en una variedad de situaciones.
Los principios de la práctica deliberada, presentados en tres brillantes artículos por Atilox, forman otro sistema conceptual esencial para cualquiera que quiera lograr el expertismo en cualquier disciplina.
Sin embargo, Alquimista Oscuro, en referencia a la práctica deliberada comentaba que sentía que necesitaba más detalles y concreción; sugería, creo yo, que sólo así las ideas teóricas podrían ser útiles. Lo mismo ocurre con cualquier sistema de organización personal o productividad, como el GTD de Allen o el de Stephen Covey: sólo funcionarán si encontramos una manera sostenida y consistente de hacerlo operativo.
El paradigma del velocista (ciclos de entrenamiento intenso seguidos de recuperaciones) de Jim Loehr y Schwartz es otra razonable y prometedora idea . También necesita métodos sencillos y cotidianos internalizados para poder apreciar todo su potencial.
La técnica Pomodoro no es en sí un sistema completo de organización personal pero en mi opinión puede llegar a ser el complemento operativo de muchos de ellos dada su simplicidad y versatilidad; además, considero que permite aplicar el paradigma del velocista y algunos elementos del sistema de la práctica deliberada; en concreto:
- Trabajo intenso y concentrado (25 minutos) seguido de descansos (3-5 minutos )después de cada pomodoro y de cada grupo de 4 pomodoros (15-30 minutos). Esta dinámica proporciona una manera definida de programar los rituales de recuperación propios del paradigma del velocista.
- Podemos salir de la zona de confort . La concentración intensa durante 25 minutos permite que nos podamos desafiar para hacerlo mejor en cada pomodoro. La contabilidad de los pomodoros que nos lleva hacer una determinada actividad nos da una referencia para el futuro. La duración del pomodoro facilita la intensidad.
- La pequeña duración de las actividades que caben en un pomodoro también nos permite desagregar mucho más nuestro trabajo, ser más consciente de cada parte de él e idear maneras concretas de mejorar cada una de esas partes.
- Aumento del feedback (elemento esencial de la práctica deliberada). El registro de las actividades y los podomoros, y la revisión al final del día aumentan la información disponible y la reflexión sobre nuestro trabajo.
- Podemos planificar mucho mejor las sesiones de entrenamiento o trabajo e ir aumentando su eficacia con el tiempo.
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Artículos de la serie «pon un tomate en tu vida»(técnica pomodoro):
Técnica pomodoro Técnica pomodoro y minimalismo existencial Apología de la técnica pomodoro Técnica de las cero alternativas La pausa es bella La pausa es bella y el cliffhanger Lo que podemos aprender de Hemingway Técnica pomodoro y atención plena
