Duodécima semana: ¿en qué estás pensando, cariño?

Observa tus pensamientos sobre el futuro, sobre el pasado, sobre lo que está ocurriendo. No tanto las emociones como el discurso o charla interior que casi siempre está ocurriendo dentro de tu cabeza. Sé consciente, toma nota de ellos, no intentes inhibirlos o bloquearlos o rechazarlos o calificarlos de buenos o malos. Mantén una actitud imparcial, como de notario de la realidad. Si quieres, puedes etiquetarlos de manera descriptiva como: “pensamiento sobre la reunión de esta mañana”, “rumia sobre el comentario desagradable de un compañero”, “pensando en la lista de la compra”, etc.

Thinking...

Para recordar esta práctica, ponte una pulsera toda la semana, lleva contigo una tarjeta recordatorio, o escríbete en la palma de la mano: “¿Qué estoy pensando?”. Otra posibilidad es avisarte con el móvil mediante citas programadas contigo mismo a lo largo del día.

Poco a poco serás más consciente de la aparición de los pensamientos y de que llevas un buen rato sumido en ellos sin haberte dado cuenta, quizá desviándote de la actividad que tenías entre manos.