Realistas vs Idealistas

Un mapa del mundo que no incluya la Utopía no merece la pena ni mirarlo, porque deja fuera el país en que la Humanidad está siempre desembarcando.

–Oscar Wilde

Se acerca el fin del año y llega el momento de hacer recuento. También se acerca el momento de mirar un poco más lejos de uno mismo y de la situación actual, sin excluir las direcciones insospechadas. Después de todo, «si no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando aparezca ante ti».  Es el momento de no poner puertas al campo de las ganas y mirar el futuro con ojos nuevos.

No quiero que esto parezca  afán de grandeza  o un sentimiento exagerado de uno mismo; no quiero decir que sea necesario cambiar radicalmente de vida o de entorno o de trabajo o de forma de vivir; sólo quiero decir que podemos hacer algo nuevo con lo que tenemos, con lo que somos y donde estamos. Puede ser el 22 de diciembre, el 1 de enero o el 14 de agosto. Cualquier momento es bueno para empezar. A mí me gusta el 1 de enero porque hay fuegos artificiales.

Ahora debemos ser  más existenciales o existencialistas que minimalistas. ¿Cuándo fue la última vez que te sorprendiste a ti mismo? ¿Te estás acostumbrando demasiado? ¿Has tomado un camino distinto para ir al trabajo hoy? Si no… ¿lo harás para volver? ¿Te has puesto calcetines de distinto color para ver qué pasa? ¿Has pensado qué quieres para el próximo año? ¿Hay algo que sea tan bueno que necesariamente tenga que hacerse real?

El profesor Keating nos lo recuerda una vez más: