Mudarse de ordenador. Mudarse de casa.
La metáfora es un observatorio.
–Homo Minimus
Cambiar de ordenador es como cambiarse de casa. Es algo que hay que hacer periódicamente por diversas razones: familiares, de trabajo o simplemente para mejorar las condiciones de vida.
En el caso del ordenador, suele ser porque el que tenemos se vuelve pequeño, lento u obsoleto en relación al nuevo software que aparece en el mercado; o debido a que queremos usar nuevos programas.
Las aplicaciones empiezan a ir más lentas. El «ilimitado» disco duro de hace 3 o 4 años ya no es tan ilimitado: uno va acumulando a lo largo del camino documentos, videos, audios y todo tipo de material más o menos necesario; hasta que un día se da cuenta de que tiene poco espacio y que ha de deshacerse de algunos archivos.
Esto suele ser doloroso, pues pocas cosas hay en la vida tan difíciles como el purgar de objetos materiales, psicológicos o virtuales las habitaciones físicas, la memoria personal o el disco duro. Siempre está el «por si acaso» o «quién sabe» que nos lleva a querer mantener todo lo que podamos al alcance de la mano, del pensamiento o del ratón.
Mudanza virtual
Para mí ha llegado ya el momento –tras más de 4 años– de cambiar el portátil.
Hay un peligro en querer llevarse todo con uno. Los archivos informáticos son una mezcla de material obsoleto y funcional donde predomina lo que algún día fue pero que hoy ya no es: montones de videos y audios; documentos y libros electrónicos; listas interminables de favoritos; centenares y hasta miles de correos electrónicos que nunca volveremos a leer.
Es posible que lo antiguo interfiera con lo nuevo; por eso es mejor empezar con un lienzo en blanco. Mi mudanza electrónica seguirá las siguientes reglas:
- Iré instalando solo los programas que vaya necesitando; no todos los que podría usar algún día o los que usé en algún momento. Será una buena ocasión para replantearme si de verdad es conveniente seguir usando word o si google docs o wordpad son ya lo suficientemente buenos.
- Transferiré al nuevo disco duro solo los archivos que vaya a usar en la semana. El tiempo dirá si necesito algo de lo que tenía acumulado. Aprovecharé para reorganizar mis carpetas de una manera más adaptada a mi situación actual y sistema de organización personal.
- De las carpetas de proyectos, sólo traeré la de los proyectos en curso. El material viejo pasará a un desván al que solo acudiré para alimentar la nostalgia o practicar la arqueología informacional.
En definitiva, solo mantendré aquello que esté vivo, que orgánicamente forme parte de mis proyectos, planes y acciones presentes. Con esto espero volver a moverme con agilidad, como un pionero en tierra salvaje para el que lo mejor está siempre por llegar y que deja paso a lo nuevo despidiendo a lo antiguo.
