Tenía que haber escrito este artículo el pasado domingo. Sin embargo, he aplazado su escritura hasta hoy martes. Sé que tengo algo que hacer. Algo que es importante para mí. Pero lo postergo. Lo postergo con cierta sensación de culpa y arrastro esa tensión de no hacer lo que quiero hacer durante días. Ni siquiera disfruto de mi vagancia, es una vagancia que duele. La pereza me puede, no soy capaz siquiera de iniciar ningún proyecto ambicioso o que demande sacrificios temporales ante la perspectiva de un trabajo cuyos frutos se dilatan en el tiempo o son dudosos.
O empiezo un proyecto con mucha ilusión: por ejemplo, quiero aprender una lengua extranjera, el francés, pago un trimestre y en seis semanas falto a clase; o decido aprender un lenguaje esotérico de programación y la ilusión de los inicios se desvanece; o comienzo mis clases de baile Bollywood o clases de Taichi y a la tercera semana surge algo más interesante, —de repente es el Tango el baile más exquisito y elegante–; –
Quiero bailar así, pero no quiero parecer torpe ni tampoco sudar para dejar de parecer torpe.
–O empiezo un programa de ejercicio físico el día 1 de enero, y el 8 de enero empiezo a perder fuelle, y lo que era tan saludable y necesario deja de serlo; o simplemente me agoto por el camino, no obtengo los resultados inmediatos que esperaba, pienso que no tengo talento, mi ego sufre, y decido que no merece la pena continuar.
Y me encuentro año tras año aquejado por la maldición de Sísifo: el mismo ciclo de inicio, esfuerzo ilusionado, no resultados inmediatos, trabajo con intensidad decreciente porque siempre aparecen otras metas más apetecibles, sufro la desesperanza y la frustración, olvido gradual mis sueños y los entierro para siempre. Y vuelta a empezar con otra ilusión que terminaré dejando inacabada.
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Mi vida se puede definir como una sucesión de proyectos y pasiones que empiezan en primavera (o a comienzo de año) con energía y llenos de promesas pero que pronto languidecen, se vienen abajo ante la presión y poco a poco pierden fuelle hasta convertirse en verdaderos zombis que se arrastran por mi agenda durante semanas, meses, años, ya muertos sin saberlo, hasta que se desploman y desaparecen definitivamente de la faz de mis intenciones.
Y sé que no soy el único. Sé que no estoy solo. Hay muchos como yo, igual de frustrados, igual de enfadados consigo mismos, igual de anhelantes de tierras que no se atreven a pisar o que se convierten en espejismos.
Yo estoy enfadado conmigo, otros solo estarán tenuemente molestos, pero todos, estoy seguro, sabemos que podemos ser mucho más de lo que somos y que hay tierras que solo veremos si emprendemos un largo y trabajoso camino.
Hay un proverbio africano que dice que “si quieres ir rápidamente, ve solo; si quieres ir lejos, ve acompañado”. Nosotros necesitamos ir lejos rápidamente. ~Al Gore
Seguimos con el plan
En el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida planteé la creación de tres hábitos fundamentales con los que estoy convencido que puedes dar un vuelco a tu vida si eres capaz de perfeccionarlos y consolidarlos. En este artículo puedes ver un resumen de esos tres hábitos: atención plena, perseverancia o autorregulación y ejercicio físico.
No importa lo que digan los gurús del crecimiento personal, el éxito y la felicidad: no creo que puedas desarrollar ninguno de estos hábitos fundamentales en unas pocas semanas o meses. Lo sé porque lo he intentado muchas veces y siempre he fracasado.
Por esta razón decidí tomarme un año completo para formar y consolidar los hábitos que debería haber desarrollado mucho antes. Pero, como dice Seth Godin, el mejor momento para comenzar un reto fue el año pasado; el segundo mejor momento es este año. Este es nuestro segundo mejor momento: el 2014.
En el primer trimestre hicimos el curso de atención plena, que nos ayudará en esta segunda reencarnación en el curso de perseverancia. No importa si no fuiste perfecto, si solo conseguiste mantener el esfuerzo en parte: hemos dado algunos pasos y seguiremos dándolos.
El curso de atención plena habrá sido un buen entrenamiento para testar tu perseverancia y todo lo que hayas aprendido te servirá ahora. Si no seguiste el curso, será más difícil, pero puedes incorporarte ahora, tendrás que trabajar más fuerte, pero todavía puedes lograrlo: tenemos 9 meses por delante y todos nosotros podemos ayudarte.
Para los que os incorporéis a nuestra aventura por primera vez y queráis poneros al día
Aquí os dejo gratuitamente el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida, con el plan del curso de atención plena, curso de perseverancia y curso de ejercicio físico para todo el año y que desarrollaremos en este blog semana a semana a través de prácticas, misiones y desafíos.
DESCARGAR gratuitamente Los tres hábitos que cambiarán tu vida
Solo pido una cosa: si crees que algún amigo, familiar o conocido puede beneficiarse de él, regaláselo y envíale el enlace a esta página: http://wp.me/pTJ3F-2UA o usa el botón de compartir por correo al final de este artículo.
Si quieres seguir el curso para obtener cómodamente en tu correo las prácticas y misiones, puedes suscribirte (esquina superior derecha). También recibirás el libro anterior y dos libros de Leo Babauta traducidos por mí al español: focus y El pequeño libro de la satisfacción, dos pequeñas joyas del minimalismo existencial.
¿En quién te convertirás tras el curso de perseverancia (y todo un año de entrenamiento)?
En este: –

Para todos, la 1º misión del curso de perseverancia de esta semana:
1ª misión: Mirando el plato
Cuando te sientes a comer, no empezarás a comer inmediatamente. Dejarás pasar dos minutos y solo después empezarás.
Hazlo en todas las comidas del día a durante una semana. Observa la comida, huele, aprecia los colores y respira calmadamente.
Un ejercicio adicional de refuerzo es el siguiente: cuando abras el portátil o el ordenador, quédate mirando la pantalla mientras se inicia el sistema operativo y respira lentamente con atención plena. No hagas nada más. Solo respira.
apúntate un punto por comida, desayuno, cena, etc., en que esperes dos minutos. Al final de esta semana dinos cuántos puntos has obtenido. Si lo haces una sola vez, has tenido éxito en la misión.
No importa lo lento que vayas siempre y cuando no pares.
~Confucio
Como ves, este ejercicio es similar a la práctica la Campana de la atención plena en el curso de atención plena, pero con un obstáculo: el hambre o la impaciencia.