Felicidad y acciones mínimas

 

La felicidad es una suma de pequeñas satisfacciones menos una suma de pequeños fastidios cotidianos.

Una estrategia para aumentar la felicidad es eliminar esos fastidios cotidianos y aumentar el flujo de las pequeñas satisfacciones.

Busca algo que te fastidie todos los días: elimínalo o neutralízalo.

Ejemplo: me fastidiaba la publicidad que enviaban a mi casa. Siempre me había fastidiado pero la tomaba como una ley de la naturaleza o una plaga bíblica sobre la que no tenía control. Un día averigüé que existe una Lista Robinson  en la que uno se puede dar de alta y dejar de recibir correo postal y electrónico  o llamadas telefónicas no deseadas. Me di de alta y el flujo se ha reducido hasta casi quedar eliminado. También renuncié en mi banco a recibir correo postal de información de cuentas y de fondos de inversión y lo sustituí por el electrónico. Actualmente me siento como un Robinson informacional que de cuando en cuando elige conectarse con la civilización en vez de que la civilización le obligue a conectar con ella.

Busca algo simple  y pequeño que te proporcione satisfacción: crea un ritual  con ello e incorpóralo a tus días.  

Ejemplo: hace tiempo que observé  que el ejercicio físico, aunque fuera ligero, mejoraba mi estado de ánimo y estabilidad emocional. Decidí ritualizar el ejercicio. Desde entonces  todos los días sin excepción  corro  40 minutos o ando un mínimo de 45 minutos.