Homo Mínimus

Qué es el Minimalismo existencial

Qué es el Minimalismo existencial

Si supiera lo que estoy haciendo, no lo llamaría investigación, ¿verdad?

–Albert Einstein

Tras más de 90 artículos en este blog,  no he definido todavía lo que entiendo por Minimalismo existencial.  Las definiciones tienden a  ser inútiles cuando estás empezando, porque te falta el conocimiento de fondo y la experiencia con el concepto que intentas definir; y suelen ser superfluas después, cuando ya conoces  el concepto.

De todas maneras, la definición puede servir  para orientarnos al principio y para sintetizar al final.

Mínimo ha decidido explicarlo. Su definición es sencilla:

El minimalismo existencial, o simplemente minimalismo, es una filosofía de vida que propugna centrarse en lo importante y eliminar o descartar lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal.

Intentemos desarrollar estas ideas.

Minimalismo

El minimalismo existencial, o panminimalismo —como también lo  llamé al comenzar a escribir el blog— es “ la aplicación del minimalismo a todas las esferas de la vida”.  El minimalismo tiene su origen en la arquitectura, pero el concepto ha permeado en otros ámbitos, como la programación, la música, la literatura, la gastronomía,  la decoración , y el arte y la tecnología en general.

Parece por tanto que tiene que ver con una cierta forma de vida inspirada por principios minimalistas en sentido amplio: simplificación vital, centrarse en lo importante, búsqueda de la felicidad,  psicología positiva, desarrollo sostenible, economía budista,  consumo responsable,  un ritmo más sosegado de la existencia (“slow food”, “slow movement”, “slow cities”, etc.), una cierta estética.

Hay, parece, una cierta reacción contra el materialismo, los excesos de la sociedad de consumo, la publicidad y la complicación artificial de la existencia.

Y todo desde un punto de vista práctico; es decir, es una ética práctica, una ética de la que se derivan métodos y reglas concretas y directamente aplicables.  Distintos minimalistas existenciales pondrán el énfasis en distintos aspectos éticos, estéticos y teóricos. –

Existencial  (¿y existencialista?)

El apellido existencial es importante. Hace referencia a la vida o la existencia.  Y permite emparentarlo con el movimiento más amplio en el que se podría insertar:  lo que Tim Ferriss, el autor de la semana laboral  de 4 horas,  llamó “Lifestyle design” , “diseño del estilo de vida” o simplemente “diseño de vida” en español.  Es algo más que una estética, es también una ética personal y práctica: nos permite decidir sobre el curso que queremos que tome nuestra vida.

El concepto “existencial” merece atención.  En cierta manera, todos diseñamos nuestras vidas al decidir seguir un camino u otro o  al tomar decisiones cruciales; pero el diseño de vida en el que se inscribe el minimalismo existencial hace  referencia  a una especial toma de conciencia  sobre nuestras  decisiones vitales y a la determinación de considerar la propia existencia como  objeto de creación. Y por lo tanto susceptible de ser inventado, diseñado y decidido.

Hay una conexión, por tanto, con el existencialismo: estamos condenados a decidir, no podemos no decidir. La esencia del hombre es que no tiene esencia. En palabras de Sartre:  “la existencia precede a la esencia”. La esencia es materia de decisión personal y subjetiva y nadie elige por nosotros. Somos arrojados al mundo –de repente nos encontramos existiendo— y tenemos que decidir cómo queremos vivir.

Es decir, tenemos que elegir nuestra esencia.  Y esto es algo subjetivo. Según  Victor Frankl: “el hombre tiene la voluntad de encontrar significado y sentido”. La decisión es individual  y es una responsabilidad personal:   “Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio. En el espacio se halla el poder de elegir la respuesta. En la respuesta yacen el crecimiento y la libertad del ser humano”.

Y según el existencialismo de  Frankl siempre podemos elegir; en última instancia siempre podemos elegir nuestra actitud ante las circunstancias.

Dos caminos divergían en un bosque /yo elegí el menos transitado /y eso cambió todo.

–Robert Frost

 Hay dos opciones básicas:

  1. Usamos una plantilla que nos proporciona el entorno  y la cultura  en los que nos ha tocado vivir. Seguimos el guión que se espera para nuestro origen familiar, social, nacional , religioso y  racial . Vivimos el resto de nuestra vida más o menos dentro de los límites de esa plantilla.
  2. Creamos nuestra propia plantilla —quizá inspirados por otras plantillas— y tomamos decisiones esenciales sobre nuestra vida de una manera  más consciente.  Somos el lienzo, el pintor que genera la visión del cuadro, el pincel, los colores, el público que experimenta la obra de arte de la vida y hasta el crítico de arte que la valora. Somos todo eso a la vez. Adoptamos por tanto una visión creativa y existencialista de la vida. La vida como una obra de arte.

Una idea para la que ha llegado su tiempo

En cierta manera,  el diseño de vida siempre ha existido, y siempre ha habido diseños minimalistas o con elementos minimalistas.

La novedad es que estamos en unos tiempos distintos, con diferentes exigencias y circunstancias. Es el tiempo de los trabajadores del conocimiento o de  la producción de ideas más que de objetos físicos. Es el tiempo de los trabajadores por cuenta propia y de las comunicaciones ubicuas. Es el tiempo de la competencia a nivel mundial.  Es el tiempo de las redes sociales y de las comunidades virtuales también.

 Nunca ha habido tantos cambios en tan poco tiempo , tanta información, tanto conocimiento, tantas conexiones entre los seres humanos  y tanto potencial creativo  individual y colectivo.

También nunca ha habido tanta complejidad: muchas más conexiones, muchas más elecciones, muchas más convulsiones sociales y económicas,  mucha más dificultad para comprender el mundo; en especial, el mundo social.

Cada vez hay un porcentaje más alto de personas que puede elegir el lugar donde vivir, el entorno en el que actuar, las personas con las que relacionarse, los sueños que perseguir. Y todo eso con independencia de  dónde hayan nacido y sus circunstancias sociales y geográficas. Tenemos más libertad externa que nunca para configurar los elementos básicos de nuestra existencia, para urbanizar nuestro tiempo y nuestra forma de vida.

 Investigación

De todo esto se deriva que el minimalismo existencial tiene mucho de experimento. Cualquier vida es experiencia y experimentación, y por ello  exploración, tentativas, incertidumbre y sorpresa. El minimalismo existencial —tal y como lo entiendo— es una investigación sobre las condiciones de la existencia; supone la creación de entornos y vidas dignas de vivirse; inspirada esta investigación  en ideas minimalistas y simplificadoras en sentido muy amplio. 

Es algo muy personal,  pero también —adivino— algo muy colectivo o comunitario. Como cualquier investigación o viaje, se comienza con ilusión y  curiosidad, por el camino se conoce gente nueva, se colabora con personas que sienten interés y pasión por lo mismo,  se descubren nuevos lugares y aparecen oportunidades insospechadas.

Como dice la cita inicial: si supiéramos lo que estamos haciendo, no lo llamaríamos investigación; ¿verdad?